Meer im Stein, Eduardo Palomares

Galerie im Schlosspavillon im Kallmann-Museum

Con la exposición individual "Meer im Stein", Eduardo Palomares transforma el histórico pabellón del palacio (Schlosspavillon) en una impresionante y poética instalación espacial. A través de esculturas de cerámica y piedra, pinturas, vídeo y trabajos de instalación, nos invita a un viaje sensorial hacia la  sal en sus diversas formas, su historia y su importancia para nuestra vida.

Eduardo Palomares (nacido en 1992) estudió inicialmente arte en Madrid antes de trasladarse a  Múnich, donde finalmente obtuvo su diploma en la Academia de Bellas Artes en 2024. La exposición "Meer im Stein" es su primera exposición individual en un museo.

A Palomares le interesa cómo los paisajes se erosionan y cambian a lo largo de grandes periodos de tiempo, y qué recuerdos albergan en su interior. Para la exposición de Is maning, explora estas cuestiones a través de la sal. La sal de la exposición procede de los Alpes bávaros; originalmente es sal  marina que ahora descansa en las cuevas de las montañas, albergando así millones de años de historia  geológica y recordándonos que Europa estuvo una vez cubierta por océanos. De este modo, la sal aparece como un recuerdo que conecta el mar y la montaña, el pasado y el presente. Es un ejemplo de  la visión del mundo de Eduardo Palomares: que todo está conectado con todo y existe en una relación mutua.

Con la exposición en el Schlosspavillon de Ismaning, un lugar vinculado a la nobleza, Palomares también hace referencia a la historia de la sal como mercancía en Baviera, al río Isar como vía fluvial, a la fundación de la ciudad de Múnich y al alto valor que el "oro blanco" tuvo en siglos pasados.

La sal aparece en la exposición en diferentes formas. Por ejemplo, en la sala cuelgan hilos en los que la sal cristaliza, pareciendo estalactitas. En poco tiempo, Palomares imita aquí un proceso que en la naturaleza tarda miles de años, creando al mismo tiempo una imagen del interior de las montañas donde se almacena la sal, y de cómo los elementos de la naturaleza cambian continuamente su apariencia y estado.

De especial importancia para Palomares son también sus cerámicas, que sumerge en agua salada para que la sal cristalice en la superficie y cree una capa blanca. Apila las cerámicas en torres delgadas inspiradas en estalagmitas, que también recuerdan a plantas, flores o corales. Estas permiten experimentar visualmente cómo algo crece capa por capa y, al mismo tiempo, su color gris evoca a los corales que mueren, se rompen con el tiempo y finalmente se disuelven como arena en el mar.

Además, el recipiente en su forma arcaica juega un papel central en la obra de Palomares. Cuencos tallados en piedra nos conectan con la historia temprana de la humanidad, cuando se utilizaron por primera vez recipientes como herramientas para recoger y conservar agua. Las obras se titulan Arjé, recordando así el principio, el origen de toda vida, que se encuentra en el agua. Pero también las jarras que Palomares utilizó para una performance el día de la inauguración retoman este aspecto.

En la sala principal se presentan estalactitas de sal, así como estalagmitas fabricadas en cerámica, estando algunas de las piezas cubiertas con sal cristalizada.

Estalactitas en proceso de formación con agua salada de sal de los Alpes.

Estalagmitas de sal formándose sobre hilos de algodón. 

En Venezuela, donde Palomares estuvo en 2025 como artista residente de la fundación ArtesanoGroup, aprendió de los artesanos locales de la Isla de Margarita una antigua técnica de procesamiento del barro, en la que él mismo extraía la arcilla de la tierra, la moldeaba, la cocía y finalmente la cristalizaba con sal. Sin embargo, la proporción de tierra es muy alta, por lo que los recipientes no tienen una durabilidad tan larga como otras vasijas de barro y se desmoronan lentamente con el tiempo, volviendo a convertirse en tierra.

También en sus pinturas abstractas Palomares utiliza sal, que se eleva sobre el lienzo en forma de relieve como pintura blanca. Junto a esto, vemos pan de plata —un metal— así como un azul dominante, cuyos pigmentos provienen de la tierra y que recuerda al azul del mar y, por tanto, al origen primigenio de la sal gema bávara.

Texto: Rasmus Kleine, comisario y director del Kallmann Museum. (Traducción del Alemán por Eduardo Palomares)


Meer im Stein

Eduardo Palomares Galerie im Schlosspavillon im Kallmann-Museum. 
Comisariada por Rasmus Kleine
Foto: Sara Mayoral

Eduardo Palomares
@eduardo.palomaress
www.eduardopalomares.com

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