Marianella Ruiz busca la magia escondida en las orquídeas

30 octubre 2022
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La artista presenta en Caracas su colección Naturaleza, y en ella describe a estas flores como “Viajeras del tiempo, inspiradoras de sueños, fragancias de Dios». Casa País y la Fundación ArtesanoGroup invitan a conocer sus creaciones en las que el colorido y una belleza con líneas de perfección deleitan la mirada inspirando sentimientos

TEXTO: PEDRO ROJAS

Las orquídeas suelen ser reconocidas por su simetría bilateral, la cual según sus admiradores, refleja su belleza como un espejo natural.
Además de su estructura, tienen un colorido muy particular que las hace resaltar y sobre estos atributos, una artista se inspira para desarrollar piezas con técnicas diversas que inmortalizan su presencia.

La venezolana Marianella Ruiz, como creadora, ha tenido distintas etapas en su proceso de desarrollo artístico y en los últimos años, producto de circunstancias personales, buscó en estas flores una inagotable fuente de inspiración.
Hoy por hoy está muy entusiasmada porque cierra 2022 con una exposición que recoge parte de su trabajo y le permite conectar a muchos con las flores que crecen en su propio jardín.

Usando una técnica de acrílico sobre fibra de vidrio, logra acabados que ha clasificado en tres vertientes: “realistas, cuando la flor la pinto lo más parecido a la realidad; colors, cuando las pinto unicolor, una versión un poco más moderna, y laminadas, que vienen en piezas de plata o láminas de oro”, explica.

En la muestra de sus creaciones, que es posible gracias a la Fundación ArtesanoGroup, en la sede de Casa País, Hotel Tamanaco de Caracas, las categorías realistas y colors son las que deleitan a los visitantes.

Con presencia de hogar

Ruiz cuenta que cada una de las piezas que ha trabajado fueron seleccionadas y retroproyectadas “para hacer la silueta exacta a la realidad. Ha sido muy complejo, tanto el modelado como la pintura realista de ellas. La naturaleza es perfecta y es muy difícil llegar a ella. Con mis creaciones, solo me medio acerco”, agrega.

Explica que las ha titulado “con palabras criollas, porque todas estas flores son oriundas de Venezuela, incluso por ejemplo el Zapatico, que lo llaman Zapatico Portugués, es venezolano, del estado Bolívar”.

“Las piezas que están disponibles para la muestra fueron realizadas este año en su mayoría. Hay dos de ellas del año pasado. Sus tamaños son, las pequeñas, entre 30 a 40 centímetros de diámetro; las medianas entre 50 y 70 centímetros de diámetro; grandes de un metro de diámetro y las gigantes de un metro con 60 centímetros de diámetro”, explica.

Las variantes se han determinado dependiendo de la especie de la flor, “hay algunas de pétalos delgados pero largos y otras de pétalos más cortos, pero más redondeados”, detalla.

Destaca que a finales del siglo XIX y principios del siglo XX “las prendas más lujosas como prendedores, peinetas, zarcillos, y hasta el Art Nouveau, tenía sus diseños inspirados en la Cattleya, las Brassias, las Encyclias, todas especies de orquídeas”.
Recuerda incluso que la casa Joyera internacional Tiffany “replicó las orquídeas en sus joyas de oro, y oro con esmalte. Estas flores son inspiración para quien las vea”.

“Tengo haciendo esta colección alrededor de tres años, creando los pétalos, labelos”, explica | CORTESÍA

Desde un ángulo espiritual

Para Marianella Ruiz las orquídeas “tienen una magia escondida que mi alma percibe, despiertan cierta psicodelia, ya que las veo como personitas. Su colorido es del más allá y he creado algunas poesías para ellas describiéndolas. Esta colección la llamé Naturaleza y en ella las resalto como ‘Viajeras del tiempo, inspiradoras de sueños, fragancias de Dios’».

-¿Cómo describe el proceso de selección y creación de cada pieza?

-Son piezas únicas, ya que cada una de ellas son pintadas individualmente, dependiendo de la inspiración. Sobre todo en el caso de las realistas y la disposición de sus pétalos en el momento de crearlas. Mi inspiración nace porque cultivo orquídeas en mi jardín y siempre las observo, incluso muchas de ellas tienen olores tan fuertes que puedo saber cuál floreció, también cuándo vienen a polinizarlas.

Describe todo este proceso como “una película bellísima” y agrega que “hay una orquídea que la visita una abeja grande, como de cuatro centímetros, muy perfumada y cuando la abeja la está polinizando, es tanto el olor que la abeja percibe que pierde el vuelo y cae. Es como un desmayo y luego empieza a recuperarse dándole vueltas, para luego acercarse. Es un ciclo que se repite, un bellísimo espectáculo”.

-¿Cuánto tiempo lleva dedicada a esta colección?

-Tengo haciendo esta colección alrededor de tres años, creando los pétalos, labelos, sépalos en distintas disposiciones, sobre todo de los pétalos, unos más abiertos, otros que la brisa los mueve. Me demoro fabricando una flor dependiendo de su tamaño y su acabado. Si son las pequeñas pueden ser dos semanas y las grandes tres y las gigantes un mes.

Cuenta Ruiz que ha observado tanto a las orquídeas que ya las tiene en su mente y las desarrolla con el talento de sus manos. “Ha sido más complejo pintarlas de manera realista, lograr esos tonos y matices. Es como cuando fuimos al colegio y tuvimos exámenes de matemáticas y soñábamos con los números. Eso me pasa a mí, con las flores”, relata.

“Son piezas únicas, ya que cada una de ellas son pintadas individualmente, dependiendo de la inspiración”, indica | CORTESÍA

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