Las vivencias musicales de Eros Padrón y Edgar Parra en Francia

De la mano de ArtesanoGroup y su proyecto Residencia Musical, dos talentos venezolanos enfrentan los desafíos de su profesionalización en Versalles y Niza

Desde agosto pasado, Eros Padrón y Edgar Parra están en Versalles y Niza respectivamente. De Venezuela a Francia los llevó su innegable pasión por la música y su participación en la primera Residencia Musical de la Fundación ArtesanoGroup en la Isla de Margarita, estado Nueva Esparta.

El proyecto Residencia Musical de Fundación ArtesanoGroup nació en 2021 y su finalidad es proporcionar formación integral y de excelencia a jóvenes instrumentistas, como preparación para audicionar en conservatorios y universidades internacionales. Además, les permite a los estudiantes intercambiar experiencias con otros artistas y maestros y, así, vincularse a una amplia comunidad cultural.

El violinista Eros Padrón y el clarinetista y saxofonista Edgar Parra —ambos formados en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela y sobresalientes intérpretes de la música clásica y popular— fueron seleccionados entre diez candidatos para integrar el primer ciclo de la Residencia Musical de la Fundación ArtesanoGroup. El programa de preparación inició en marzo de 2021 y culminó en julio de 2022.

Adicionalmente, ambos instrumentistas recibieron durante un año formación en el idioma francés, gracias al apoyo de Sarah Studer, directora de la Alianza Francesa en la isla de Margarita. Por otra parte, y para facilitar su proceso de adaptación a la vida en Francia, también recibieron formación cultural y de la vida cotidiana en la nación gala.

La Versalles diversa de Eros

Padrón confiesa que, desde que aterrizó en Versalles, se ha sentido como en casa. Asegura que en el Conservatorio Regional de Versalles el nivel musical es muy alto y que sus compañeros y maestros son geniales y ricos intelectualmente. “Me gusta la diversidad de culturas con las que interactúo a diario y lo siento como un entorno de crecimiento infinito. Todas las semanas tenemos conciertos, clases magistrales o conferencias sobre cualquier tema, lo que contribuye a que siempre me mantenga en aprendizaje permanente. ¡Eso me encanta!, señala Padrón.

—¿Cómo han transcurrido estos primeros meses en Versalles y qué ha resultado lo más desafiante de tu estancia en Francia?

—Mis primeras semanas han sido maravillosas, la gente es amable y el entorno es realmente tranquilo. Tengo la bendición de tener el conservatorio cerca de casa y, cuando puedo, aprovecho para hacer una caminata para llegar a mis clases. Mi mayor desafío sigue siendo la adaptación al francés y a sus diferentes acentos, de esto depende el cumplimiento de mis responsabilidades estudiantiles con mayor rapidez y la interacción con mi entorno. Aún así, mis días son tranquilos y las personas comprensivas. Mis maestros y compañeros perciben mi avance con el idioma y cada vez que pueden me lo hacen saber con palabras de motivación y felicitaciones.

Los retos de Édgar en Niza

Parra confiesa que ha sido un desafío la adaptación a Niza y a una nueva forma de vida, pero asegura que ha contado con “excelentes maestros y compañeros que me han brindado su apoyo durante el período de adaptación”. Señala que, en general, la forma de abordar la música y los tiempos para cumplir determinados objetivos suelen ser muy diferentes a los que estaba habituado; no obstante, eso no ha sido un impedimento para crecer y aumentar su ritmo de avance.

Para Parra, el aprendizaje de la adecuada planificación de tareas, adquirido durante su estancia en la Residencia Musical de la Fundación ArtesanoGroup, ha sido capital para enfrentar su estancia en Niza. “Gracias a la Residencia Musical he podido cumplir con todos mis objetivos en tiempo récord. Si bien he sentido la presión que produce la novedad, el aprendizaje de la organización ha sido la mejor herramienta para avanzar y acercarme, cada vez más, a nuevas metas”, sentenció.

—¿Cómo ha sido vivir en Niza y qué ha sido lo más retador?

—Todo ha sido un gran reto para mí, especialmente porque estar aquí significa integrarme a una cultura nueva y aprender cosas maravillosas todos los días. Niza tiene un estilo de vida muy diferente al que tenía en Margarita. He tenido la suerte de conocer a extraordinarias personas, maestros y colegas que me orientan sobre qué puedo hacer y cómo llevar a cabo ciertas cosas, tanto académicas como de la cotidianidad. El apoyo ha sido satisfactorio y eso hace más fluída mi estancia en Francia.

Parra comenta que, durante estos meses que ha estado en el Conservatorio Regional de Niza Pierre Cochereau, ha descubierto muchísimas posibilidades dentro del mundo musical, lo que le permite pensar que puede llegar más lejos de lo que había pensado. Considera que formar parte de este “maravilloso conservatorio, además de ayudarme a crecer como músico, es el mejor canal para seguir descubriendo y definiendo mi camino en el mundo musical”.

Por los momentos, el clarinetista y saxofonista se empeña y dedica a su formación para convertirse en un gran solista y poder crear y hacer su propia música. Además, pretende innovar y encontrar nuevas maneras de vincular la música con otras expresiones del arte e, igualmente, aspira a compartir su experiencia con todas aquellas personas para quienes la música tiene un valor supremo.

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